Vivo en una isla sin agua, rodeado de barcos de ciegos,
amando a mi muerte y observándolos de frente.
No soy marinero, ni naufrago tampoco, pues nací en esta isla,
como el musgo de sus piedras pegado a ella,
vivo acompañado de una bella dama, dicen que no se ve,
pero que todos la conocen.
Quisiera besar sus labios e irme junto a ella,
pero por ahora, mirare a unos barcos encallados en tierra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario